El mundo cambió en las últimas décadas. Muchos procesos han sido automatizados gracias a la tecnología. Hoy podemos hacer las compras del mes desde una aplicación en tu celular, tomar clases a distancia e incluso formar equipos de trabajo con personas de distintos lugares del mundo.

En el contexto jurídico mexicano, los participantes del Derecho tendemos a mantener el status quo, escépticos de lo útil que representa la implementación del uso de la tecnología en la práctica del día a día de los abogados.

Por un lado, para la resolución de controversias, el Poder Judicial Federal implementó una plataforma tecnológica para el desarrollo de los procesos judiciales en los juzgados de distrito y los tribunales colegiados de circuito. Por ejemplo, puedes presentar una demanda de amparo con tu firma electrónica, ofrecer pruebas, desahogar requerimientos y desistir de juicios.

Asimismo, la pandemia derivada del Covid-19 ha orillado a los sectores jurídico y empresarial a innovar en los procesos comerciales existentes en el Derecho Mexicano en la técnica, pero también en la práctica.

En concreto, el Derecho Mercantil y el Comercio Electrónico han permitido la digitalización de los contratos a partir de la práctica constante de los participantes del mercado en el mundo digital.

Ahora bien, ¿por qué digitalizar un proceso de contratación?

La respuesta está en la eficiencia de los procesos. En la antigüedad, firmar un contrato representaba, por ejemplo, que todas las partes estuvieran presentes físicamente en el lugar de la firma, además, de ser necesario dar una copia a cada una, afectando al medio ambiente y promoviendo la contaminación. Eso significa que la firma del contrato se complicaba conforme éste aumentaba el número de partes, obligaciones y derechos, contraprestaciones, entre otras cosas.

La digitalización del Derecho, en particular de los contratos, permite que ese tipo de matices burocráticos en los procesos jurídicos desaparezcan.

En un contrato digital, todas las partes de un contrato, acreedores, deudores, obligados solidarios, testigos, etc, pueden negociar, firmar y ejecutar contratos en tiempo real. Además, se limita la impresión de documentos, pues cada una de las partes resguarda sus contratos y anexos en la nube.

Uno de los problemas de continuar desarrollando contratos en tinta y papel es, por ejemplo, que el firmante debe ser muy cuidadoso con el resguardo de su copia, ya que en caso de perderla, para recuperar una copia original invertirá tiempo, energía y dinero. En el caso que no recupere el contrato, su costo es bastante elevado, pues en caso de que exista incumplimiento de su contraparte, le será imposible acudir a un órgano judicial a exigir su cumplimiento.

Otro problema, en especial en la pandemia, es que a veces coincidir en agenda o reunir a las partes de un contrato es complicado. Con la digitalización de los contratos, las partes pueden firmar en cualquier momento desde cualquier parte del mundo.

Por último, ambientalmente resulta favorable implementar el uso de herramientas tecnológicas en el desarrollo de cualquier actividad. Los contratos digitales permiten que se realice menor número de impresión de contratos, la reducción del desplazamiento de las partes y menos tiempo de resguardo físico.

A primera vista, parece complicado implementar el uso de contratos digitales. La plataforma que ofrece Trato es sumamente intuitiva y permite al usuario tener una experiencia sencilla, agradable y eficiente en el proceso de digitalización de contratos.

En Trato, la construcción de contratos es sencilla y rápida.

Como adelanté, Trato resuelve y facilita:

(i) La colaboración contractual, al permitir la construcción y administración de contratos en un equipo de trabajo;

(ii) El almacenamiento de los contratos, pues la plataforma resguarda todos los documentos trabajados en ella y genera expedientes en caso de que dichos documentos tengan anexos. Por ejemplo, se puede incluir a un contrato la identificación personal de las partes, instrumentos públicos, entre otros documentos;

(iii) La digitalización, al eliminar las barreras físicas que existen en la celebración de los contratos;

(iv) La negociación, al permitir la gestión de contratos en tiempo real;

(v) La gestión completa del contrato, pues acompaña a los usuarios desde la etapa de creación, hasta la ejecución del contrato;

(vi) Notificaciones y avisos, se pueden configurar notificaciones para cada contrato. Por ejemplo, está por vencer un contrato de arrendamiento, es necesario revisar si será renovado o no.

Los beneficios de utilizar un CLM como Trato son:

(i) Eficiencia de procesos, pues implementar el uso de este tipo de herramientas permite que los usuarios ahorren tiempo y dinero;

(ii) Inmediatez, la gestión de los contratos resulta tan sencilla como entrar a la aplicación de mensajes instantáneos del celular;

(iii) Control, las plataformas digitales para la gestión de contratos permiten el control total y absoluto sobre la creación y gestión de documentos jurídicos.

Por lo anterior, implementar el uso de una plataforma tecnológica como TRATO es el primer paso para entrar al mundo de la digitalización y como consecuencia a la realidad tecnológica que existe hoy en día y persistirá de ahora en adelante.

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